domingo, 10 de octubre de 2010

Sobre el XVIII Festival Internacional de Poesía de Rosario


Crónica de viaje por Natalia Petronacci


Jueves 23: llegamos con mi amiga Gabriela a las 23.30 Hs a la terminal de Rosario, ese día en lo único que pensábamos era en comer y dormir. Nos hospedamos en la casa de Ana María (una amiga de los padres de Gaby que vive con sus tres gatos, entre ellos el Gato Gutiérrez que era todo un personaje)

Viernes 24: Nos levantamos a las 11 aproximadamente, desayunamos y consultamos el programa. A las 19 Hs en el C.C. Bernardino Rivadavia (junto con el C.C. Parque de España, eran los principales centros de lectura) leerían los poetas Arturo Carrera (Cnel. Pringles, Buenos Aires), Ana Gorría (España) y Teresa Andrade (El Salvador). Por la noche las lecturas se realizarían en el Bar Tercer Mundo desde las 23 Hs.

Decidimos igualmente salir desde el mediodía a caminar y conocer un poco la ciudad. Rosario es una ciudad cuadriculada, se puede caminar y doblar en línea recta sin perderse (y eso que yo siempre me pierdo). Primero fuimos a la Biblioteca a buscar información (anteriormente, a las 10 de la mañana había una “Clínica de Poesía” coordinada por Irene Gruss, a la que no pudimos asistir, primero por el horario y segundo porque había que anotarse por anticipado). De la Biblioteca caminamos por las calles de Rosario, sacamos fotos y nos metimos, doblamos por unas y otras calles que no conocíamos, la idea era perderse para encontrar algo en esa errancia. Y lo encontramos: llegamos al río Paraná! Encontramos una Biblioteca anarquista (Biblioteca del Paraná), que estaba cerrada, ahí pasaron unos chicos (2) que nos pidieron si podíamos sacarles una foto, iban con cañas de pescar (ver foto). Por ahí me encontré con Carlos Dariel (viejo conocido del Taller Literario) Luego fuimos a un bar frente al rio y tomamos nuestra primera cerveza. Y seguimos caminando, caminando, caminando, gasté mis zapatillas de tanto caminar y deambular. “Qué lindos son los viajes. Quisiera vivir viajando”, decíamos. Pasamos por un lugar de recreación para chicos “La isla de los inventos”, cerca de la estación ferroviaria, allí armamos un cadáver exquisito con unos letreros de metal (ver foto), nos fuimos casi corriendo al enterarnos que había que pagar una entrada al lugar. Por la tarde fuimos al Hostel “La Lechuza”, donde trabajaba Juan, el hijo de Ana María. Él nos dio mapas y nos aconsejó algunos lugares para visitar. Ahí hablamos con una francesa y una norteamericana que estudiaban Ciencias Políticas, o algo por el estilo, en la Universidad de Rosario. Le saqué una foto a Gaby en la terraza del Hostel (ver foto). De ahí fuimos al C.C. Bernardino Rivadavia, donde escuchamos la primera lectura (ver foto). Una decepción: Arturo Carrera no asistiría por un “accidente doméstico” en Buenos Aires, en su lugar leyó Wingston González (Guatemala). Escuchamos primero a Ana Gorría de España (a quien nos habíamos cruzado anteriormente en un ascensor donde nos metimos porque nos llamó la atención su estilo sesentoso y psicodélico) y Luego a Teresa Andrade de El Salvador (quien leyó estupendamente y nos cautivó con su lectura. Transcribo poemas a continuación) y finalmente Wingston González de Guatemala (su poesía es más pulsional, algo Pop también. Leyó casi representándola, como en una Performance) “Mañana mis vicios serán color del Limbo” decía en un poema, “la vida es un fonógrafooo”, en otro.


Transcribo un poema de Teresa Andrade (El Salvador):

Las simples cosas

9


Y si te confieso que quien esculpió tu sonrisa

aprendió a ver el océano más allá de las olas

descubrió las noches estrelladas en los desiertos

y debió haber traído bajo el brazo la medida de la perfección

Si te confieso que quien abrió tus ojos

esculpió el nirvana entre tus pestañas

y nos mostró a los viajeros y el camino sinuoso de tu vientre

dibujó el mapa ancestral del paraíso en tu espalda

y arremolinó cada uno de tus sueños mortales de inmortales en tu pelo

trazó 24 pasos para recorrer tu piel con las muñecas atadas

apaciguó a las bestias antiguas en tu frente

enseñó a los forasteros a acurrucarse en tus piernas

y a amarlas como las cenizas de un templo erguido por los mayas

crucificó dos maderos corvados en tu rostro

para que muriéramos en un beso

con el perdón de los pecados

y la promesa de la vida eterna

Amén.



Los tres poetas tienen menos de treinta años, debo agregar. Al escuchar a Teresa Andrade y Wingston González, algo me sacudió por dentro. “La buena poesía vibra en el cuerpo”, le dije a Gaby como en una sentencia. Luego escuchamos un recital de Liliana Vitale, pero no por mucho tiempo y después seguimos caminando, compramos un vino tinto, comimos algo y fuimos al bar Tercer Mundo (llegamos como a la 1, pero llegamos bien), donde escuchamos las lecturas de Francisco Avedaño (Santiago del Estero), Washington Cucurto (Buenos Aires), Juan López (Mendoza), Nadia Prado Campos (Chile) e Igor Barreto (Venezuela). Luego hubo “micrófono abierto” para los que quisieran leer (nosotras no habíamos llevado nuestros poemas, y sinceramente no creo que me haya atrevido a leer). Gaby se puso a hablar con Nadia, la poeta chilena y Magali Jorajuría, una poeta uruguaya. Yo intercambié una breve conversación con Wingston González y después Gaby me presentó a Washington Cucurto, ella ya lo conocía por haber ido a Eloísa Cartonera a mostrar sus poemas. Igual, debido a mi timidez, no hablé demasiado.”No soy de acá, soy de Bs. As. Sí, sí, también escribo”. Esa noche nos quedamos hasta las 5 aproximadamente, y seguimos caminando. Nos encontramos con unos punkies y estuvimos hablando con ellos, nos recomendaron un lugar under donde tocaban bandas, algo de contracultura al circuito comercial, pero ya era tarde. Queríamos volver. Terminamos tomando un taxi, (¿o ese día nos volvimos caminando?, no recuerdo ya).


Sábado25: Este sería el último día y la última noche que viviríamos a full, ya que el domingo ya tendríamos que tomar el micro rumbo a Buenos Aires. Lo primero que hicimos fue sacar los pasajes en la Terminal, de ahí nos fuimos caminando hasta el centro (ese día no tomamos un solo colectivo), pasamos por el pasaje “Nicasio Oroño”, tomamos un café frente al pasaje, luego visitamos la feria artesanal y de ahí al río otra vez, frente al río tomamos una cerveza y comimos unas papas fritas, razón por la cual llegamos tarde para escuchar la lectura en el C.C. Parque de España, de John Jairo Junieles (Colombia), que aparte de poeta es guionista de cine, y a quien me habían recomendado mucho, Pero escuchamos a las 19 hs a Edgardo Zotto (Rosario) y a Roberto Raschella (Buenos Aires ). Los poemas de Raschella nos parecieron muy buenos, sobre todo admiramos su poder de síntesis: “Todo sacrificio es traición/toda traición es locura”, decía uno de sus poemas.

Otro encuentro muy esperado en el Festival era el Homenaje al poeta santafesino Juan Manuel Inchauspe (1940-1991), este homenaje era el motivo de festejo del Festival. Asistimos a dicho encuentro en el Túnel 4 del CC Parque de España. Se leyó la Obra Poética de Inchauspe y algunos análisis sobre la misma (entre ellos los de Fabián Casas y Carlos Batillana, entre otros). Se rescató a la poesía de Inchauspe entre los poetas del Litoral y se catalogó a su poesía como “paisajista”, pero superando el color local para convertir el paisaje en un lugar de invención, una poética de la profundidad, un camino del repliegue, del destierro, el transitar. Una poética del “salto”: “Se es marginal porque se camina afuera” y “deambular es permanecer suspendido”, entre las otras cosas que se dijeron.

Luego escuchamos el Panel de “Poesía y Traducción” a las 20.30 Hs, donde participaron las poetas Krystina Rodowska (Polonia) y Virna Texeira (Brasil). Se leyeron poemas en polaco y su traducción al español. Uno de los problemas que se presentaba era con respecto a la traducción de la palabra “cuerpo” (cuerpo en polaco es de género neutro). Y esto desató reflexiones sumamente interesantes: traducir siempre es traicionar, traducir siempre es interpretar. Rodowska aseguraba que sólo podía traducir al español sumergida en el continente Latinoamericano (tradujo entre otros poetas a César Vallejo, Nicanor Parra, Vicente Huidobro, Roberto Juarroz, etc.). Uno de los problemas que se planteó al traducir, es que “la poesía es el género que se manifiesta en toda su posibilidad sonora”. El traductor tiene que tomar en cuenta esto a la hora de traducir, lo que implica hacer una serie de cambios (Rodowska optó por cambiar el “ruiseñor” de Huidobro, por “alondra” en polaco, etc.).

Lo que Haroldo de Campos llamaba “transcreación”: “ser infiel para ser realmente fiel”.

Luego Rodoswka habló sobre un neologismo que su hijo de 5 años había inventado: “todos los niños a esa edad son poetas”, decía.

Después pasó a leer Virna Texeira (Brasil), que además de poeta es neuróloga y escribió un poema sobre la afasia. Texeira tradujo el poema “Straweries” de Edwin Morgan (poeta escocés). Esta lectura fue sumamente importante, porque Virna leyó en inglés y luego la traducción en portugués, a la que se sumó la traducción al español. Muy interesante. Luego esa noche veríamos a Virna de nuevo en el Bar Tercer Mundo. Me llamó también la atención en esta poeta su vestuario colorido y sus zapatos de charol fuxia (saqué una foto de esto). En el Túnel 3 aprovechamos la oportunidad para ver la Feria de editoriales independientes entre las que figuraban: Gog y Magog, Eloisa Cartonera, El Niño Stanton (donde me compré un librito de Arturo Carrera), Ediciones Del Dock, entre otras. Allí me encontré con Javiera (una vieja compañera de la facultad) que compartía el stand con Cristian Di Nápoli.

El hambre atacaba ya a esas horas, por lo que fuimos a comer a una parrilla, y de ahí al Bar Tercer Mundo donde escuchamos a los poetas Douglas Diegues (Paraguay), este poeta me pareció sumamente interesante por el uso del guaraní, del “portuñol” y también del humor en sus poemas, escuchamos algo de la poesía de Carla Slek (Córdoba) y otra vez a Virna Texeira (Brasil) que leyó sus poemas (con tinte pop) en portugués, que tradujeron simultáneamente al español.

Pero esa noche no teníamos mucha más ganas de seguir estando ahí, nos saturamos de poesía y la queríamos “rockear” para otro lado. Fuimos al bar Berlín (una especie de Boliche que pasaba pop y rock), pero estaba llenísimo y cerró a eso de las 5. Esa noche sí recuerdo habernos tomado un taxi.


Domingo 26: Ese día nos levantamos casi a la hora del almuerzo, y no hicimos mucho.

Recién ese día vimos el monumento a la bandera y luego de ahí fuimos a la Teminal de Ómnibus para regresar a Buenos Aires.

Muchas cosas quedaron por ver y conocer. Del Festival de Poesía –y de Rosario-me quedan muy buenos recuerdos, pero no se pudo ver ni escuchar todo (¡Es que eran 52 poetas, el festival empezó el martes 21 y nosotras llegamos el jueves 23 por la noche!) Pero me quedo con esos momentos, que aunque pequeños y efímeros, también fueron mágicos. Poéticos. Sí: la buena poesía vibra en el cuerpo, claro que sí.



Chicos frente a la Biblioteca del Paraná






Cadáver Exquisito en la "Isla de los Inventos"



Gaby fumando en la terraza del Hostel "La Lechuza"




Wingston González (Guatemala) y Teresa Andrade (El Salvador)




Panel "Poesía y Traducción" -Krystina Rodowska (Polonia)



Douglas Diegues (Paraguay) en el bar Tercer Mundo



Virna Texeira (Brasil) en el Bar Tercer Mundo


Los llamativos zapatos de Virna Texeira


Curcuma Ediciones agradece a Natalia Petronacci http://maldita-poeta.blogspot.com/ por acercarnos esta crónica del Festival de Poesía de Rosario.

3 comentarios:

Natalia dijo...

Extraño Rosario!!!

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